Guía para un surf trip en Marruecos ⵣ

A los pocos días de llegar a Marruecos ya nos sentíamos como en casa en el pequeño y pintoresco pueblo de Taghazout. Disfrutábamos de nuestras rutinas vacacionales y de las pequeñas conversaciones con la gente local. Nos encontrábamos cerca de varios sitios donde poder disfrutar de buenas olas y nos dedicamos a explorar la costa: Tamri, Tamraght, Imsouane…

Pensar que habíamos llegado un par de días antes envueltos en un humor de desconfianza y extremadamente cautelosos, me daba la risa. Antes de nuestro viaje nos encontramos con algunos viajeros que nos comentaron sus malas experiencias en Marruecos: vendedores que te persiguen, fraudes en el alquiler de coches, el timo de la alfombra mágica… Sinceramente, lo más peligroso a lo que nos enfrentamos en Marruecos fue el tráfico alocado de Marrakech, y aún así, no es tan difícil de superar. También tengo que admitir que nos timaron al comprar una botellita de aceite de argán a 5 euros, en un puesto de la plaza Jemaa el f’na. En cuanto me entafarré con él supe que era aceite de freir! ya se sabe que el que compra barato compra dos veces! 

Esta es una pequeña guía para un surf-trip en la costa oeste de Marruecos, pero también para cualquiera que quiera conocer un poco más qué ver, comer y esperar de la gente, de esta parte de África.

IMG_5464IMG_5466.JPG

¿Dónde alojarse?

No hay nada mejor que Taghazout! Es un pequeño pueblo que se encuentra 20km al norte de Agadir, y a dos horas al sur de Essaouira, en el centro de numerosos point breaks . Aunque ya cuenta con varios hostales y campamentos dedicados al surf, conserva  su esencia de pueblo pesquero donde la gente sigue con sus costumbres y tradiciones. El centro neurálgico y social es la mezquita, y frente a ella la plaza donde los niños juegan libremente y los viejos pasean de la mano o toman el té a la sombra. La plaza se rodea de varias tiendas y bares donde se sirven comidas.

En la zona de Taghazout no hay demasiados comercios por lo que se está muy tranquilo, sin embargo, existen todo tipo de negocios locales y no hace falta moverse de allí para encontrar casi cualquier cosa.

IMG_5453

IMG_5455

 

La gente local

Los marroquíes son alegres, agradables y serviciales. Los comerciantes son con los que más conversación tuvimos pues intentaban a todo coste ganarse nuestra simpatía para vendernos sus productos. Todos saben un poquito de español, pero sobretodo en esta zona la gente habla francés y algo de inglés, además de árabe. Algunos pueden ser un poco pesados, pero basta con no hacer caso e irse, nosotros no tuvimos malas experiencias (a parte el aceite de freir).

En general se ven muchos más hombres que mujeres en la calle así como muchos más niños que niñas y lo mismo con los ancianos. Las mujeres hacen poca vida pública y su rol se encuentra más en las casas con otras mujeres.

IMG_5459

IMG_5521IMG_5522

Una de las impresiones que nos llevamos del pueblo marroquí es que no se les pone nada por delante. Resuelven cualquier cosa con pocos recursos, y sin que nada sea un gran problema. En seguida sueltan eso de “no problem my friend, no problem” y te vienen con una solución de andar por casa, tan imaginativa que no sabes si aplaudir o mearte de risa.

IMG_5448

No problem my friend, no problem” dijo el recién apodado “ingeniero”, lanzando las tablas sobre el techo de nuestro pequeño coche de alquiler y disponiéndose a atarlas con unas cinchas, no hace falta decir que nuestro coche no disponía de baca. En otra ocasión llegamos al pueblo de Tifnit, el cual parecía desolado y donde no había más que perros callejeros. Las pocas personas que se encontraban allí se refugiaban en sus casas y no salieron a nuestro encuentro. Al llegar a la arena de la playa, un hombre llamado Maxim apareció para  darnos conversación y de paso preguntarnos si queríamos comer. Tengo pescado fresco, dijo. Accedimos, y nos sacó una mesa y sillas de plástico directamente a la arena, detrás nuestro, en una vieja barbacoa, preparó unas rodajas de atún fresco.

IMG_5620IMG_5612

IMG_5622

¿Dónde hacer surf?

Para quien tenga espíritu aventurero Marruecos es un país para descubrir. ¿Quién iba sino a conducir una hora y media bajo un sol abrasador en busca de olas para surfear y guiados sólo por las indicaciones de la gente local? Así es como descubrimos nosotros Imsouane, donde nos encontramos la ola de derechas más larga de África. Esta una ola consistente, limpia y lenta pero con fuerza, la mejor ola que hemos surfeado nunca, sin dudas! Imsouane cuenta con varios sitios de alquiler de tablas y sitios donde hospedarse. Una parada obligatoria en un surf-trip a Marruecos.

Cerca de Taghazout hay varios sitios donde hacer surf, tanto beach breaks como reef breaks.  La playa de Tamraght está bien para principiantes y nivel intermedio y está muy cerca de Taghazout, además tiene un sitio donde alquilar el material. En esta zona también se puede hacer surf en Panorama beach y en Anza. A una hora al norte de Taghazout está Tamri, una playa salvaje donde suele haber más olas que en Tamraght. En Tagazhout hay varias escuelas de surf y tiendas donde alquilar material, organizar clases o hacer compras.

¿Fiesta?

Hay que decir que ni Armindo ni yo somos de andar de fiesta. Peeeero! también somos de los que nos pica la curiosidad, y al final vamos. En Taghazout conocimos a un tal Hassan, con quien pasamos unas horas haciendo surf en una playa cercana, y nos invitó a una fiesta bereber. Al llegar a la fiesta, la gente nos abrió sitio en uno de los bancos, donde nos acomodamos apretados entre los demás, con un té de menta. Los instrumentos del grupo de músicos se componía por varios tambores, una especie de guitarra de mastil largo y cuerpo pequeño “gmbri” y unos chinchines “qarqaba”.  Las canciones hacen que todo el que asiste participe de la fiesta, así pues uno de los músicos cantaba un tema que era repetido por todos los presentes, a la vez que se daban palmas al ritmo. En todos los temas el ritmo es progresivo en crescendo, hasta que la música va a un ritmo frenético, y la gente enloquece a base de aullidos “zagharet” y bailes descontrolados. Una auténtica pasada!

¿Qué comer?

La comida está buenísima, y es muy barato comer en los bares locales! No perdáis el tiempo en lugares para turistas, nunca comeréis tan bien y por tan poco como los locales!

Para desayunar té de menta, café, zumo de naranja y  pan con mermeladas o crema de almendras, huevos revueltos y m’semmens, unos crepes que se pueden rellenar de nutella o de queso y que están buenísimos.

Para comer tienen tajine con diferentes combinaciones, pescados, carnes o verduras. También hay puestos que ofrecen pescado o carne grillada, y bocadillos de Kefta, carne picada con especias. Otros platos que nos encantaron fueron el cuscús y la sopa Harira.

IMG_5493

IMG_5577IMG_5571

IMG_5501

¿Qué más?

No os podéis perder visitar algunas ciudades como Marrakech y Essaouira, y callejear por los zocos.

Estuvimos en Essaouira sólo una tarde paseando la Medina y viendo las tiendas. Me arrepiento de no haber pasado más tiempo y haber hecho algunas compras ya que hay numerosas tiendas de artesanías y decoraciones. Para pasear es una maravilla, ya que la medina está amurallada y es completamente peatonal. Simplemente perderse por las estrechas calles y subirse a las murallas son ya razones suficientes para la visita.

IMG_5513

IMG_5524

Marrakech es completamente diferente, siendo la capital, es mucho más grande y caótica. El trafico es enloquecedor, por lo que una vez en el centro lo mejor es moverse a pie. Recomiendo visitar el barrio Kasbah, los zocos de la medina y por supuesto, por la noche, la plaza de Jemaa el-Fna que se llena de gente al atardecer. Aquí verás a grupos de personas en círculos escuchando música callejera, jugando a juegos de apuestas o haciendo compras en los pequeños puestos. Nosotros cenamos en el restaurante Le Marrakchi con vistas a la plaza por la noche, y nos encantó ya que ofrecen espectáculos de danza del vientre y música, y la comida está buenísima.

IMG_5562

IMG_5580.JPGIMG_5593

Es evidente que Marruecos carece de ciertas infraestructuras y comodidades. Algo que hay que tener muy presente, tanto si vas a hacer surf a Marruecos, como si vas a disfrutar de las playas, es que la mayoría de los pueblos en Marruecos no cuentan con un sistema de depuración de aguas fecales, y estas se vierten al mar lo mismo que otras aguas contaminadas provenientes de fábricas y ciudades. Ya habíamos escuchado el testimonio de un surfista irlandés que se puso malo por el agua del mar en Marruecos, y no quisimos creer que fuera realmente un problema generalizado, pero esa es la realidad. Si vas a hacer surf es mejor preguntar qué playas tienen riesgo de ser contaminadas y afectar a tu salud. Específicamente a nosotros nos alertaron sobre Anza, una playa cerca de Agadir.

IMG_5477

 

En definitiva, Marruecos desprende una singular belleza que atrapa. Por sus  desérticos paisajes, los intrincados núcleos urbanos con sus estrechas y sinuosas calles. Las casas blancas con sus puertas de colores, y las tiendas que inundan las aceras con objetos, alfombras y hombres sentados en la entrada tomando té. El surf es increíble pues el clima es fantástico y las olas que encontramos las mejores de nuestros viajes.

Los atardeceres eran para nosotros la mejor parte del día. Con ellos bajaba la temperatura y veíamos las calles llenarse de gente. También las azoteas vibraban de vida con la puesta de sol, mientras las familias se encontraban en ellas preparando sus tajines, sus pescados a la brasa, y disfrutaban de sus vasos de té de menta. Todo ello mientras el almuecín llamaba a la oración desde la mezquita. Unos atardeceres que no podremos olvidar.

Del Caribe al Pacífico: Costa Rica (Parte 2)

Los últimos días en Costa Rica los pasamos en Monteverde. Nos hospedamos en Santa Elena, un pueblo situado en la montaña rodeado del Bosque Nuboso, cafetales y pastos. La naturaleza y las vistas desde las montañas son imponentes, además existen muchísimas actividades destinadas a los viajeros. Nosotros escogimos hacer una caminata en el bosque nuboso, volar por encima de las copas de los árboles a modo de Superman, y lanzarnos en Bungee Jumping por lo que llaman el Tarzán Swing, una caída de 45m.

Sin embargo, mientras recorría los 1500 metros de tirolina sobre las copas de los árboles de Monte Verde, sólo podía pensar en aquella ola, la que surfeé en Santa Teresa…

IMG_5149

Santa Teresa, en la península de Nicoya, es un pueblo formado por una calle muy concurrida, que corre paralela a la playa. El pueblo está habitado principalmente por extranjeros; surfistas y yoguis, con andares de pies descalzos y lenguajes europeos. La carretera de tierra, llena de socavones, te recuerda que sigues en Costa Rica, y hace que Santa Teresa todavía sea un lugar poco frecuente en los circuitos turísticos tradicionales. Las playas de este lugar son las más hermosas que he visto, de arena blanca, flanqueadas por pequeños bosques de palmeras y vida salvaje. El Pacífico rugiendo inconmensurable, y el sol poniéndose sobre el agua, dan paso a unos atardeceres de colores intensos.

IMG_5110En nuestra estancia nos alojamos en el campamento de surf de LaPoint, allí es donde nos encontramos con Ciccio (léase Chicho) nuestro instructor. Ciccio es italiano de origen, y tico de adopción, alrededor de los 40 años. Tatuado de pies a cabeza, con ojos y boca adornados por unas arrugas acentuadas por el sol, que reflejan la personalidad alegre y sin complejos, de un tipo afable de melena desteñida. Su carácter despreocupado y bromista, choca con la gran responsabilidad de quien tiene un ojo permanentemente mirando al océano, velando por la seguridad de cualquiera que parezca en apuros. Esa capacidad, junto con las cualidades de surfista profesional, le han ganado el mote de tiburón, además del respeto y confianza de los locales.

El objetivo de las clases de surf con Ciccio era aprender a coger la “ola verde”, o sea, la ola sin romper, y para eso teníamos que conquistar el “line up”, la línea de descanso más allá de donde rompen las olas. Para cumplir con este objetivo, Ciccio reunió al grupo y nos explicó unas estrategias para cruzar la rompiente “Cuando la ola viene pequeña agarras la tabla y levantas el pecho; cuando la ola viene mediana haces la técnica de la tortuga. Y cuando la ola es muy grande, ¿qué hacéis?” Mientras todos se quedaban en silencio, me pareció que tenía la respuesta correcta, así que levanté la mano “Si la ola es muy grande gritamos CICCIOOOO!!

El mar estaba muy revuelto tras los días de tormenta, las olas me pareció que medían entre 3 y 4 metros, ninguna ola era pequeña o mediana. En las mañanas me despertaba temblando y corría al váter pensando en las clases de surf “estoy aquí voluntariamente; me voy cuando quiera; no tengo por qué hacerlo; si las olas son enormes no entro…” Pero ningún día me quedé en tierra, supongo que a veces me siento muy responsable de demostrar que las chicas somos igual, o más! pero también se puede decir que “me pico”. Los primeros días practicamos las técnicas aprendidas, pero en las condiciones en las que estábamos, la rompiente constituía una distancia larguísima, así que no fue hasta el cuarto día de clases cuando conseguimos llegar al “line up”.

 

IMG_5131

Cuando llegué allí no me lo podía creer, un momento de paz tras lo que me había parecido horas de lucha contra las olas, sintiendo el cansancio de mis brazos. Me senté en la tabla. A la derecha veía la playa muy lejana, y ahora, también podía ver las montañas. A la izquierda el océano. Ante las vistas me sentí como una partícula diminuta y frágil, en conexión con todo lo que me rodeaba. Subía y bajaba al ritmo que se movían las fuerzas marinas, como si una gigante criatura estuviera respirando bajo mis pies. A pocos metros aterrizó un pelícano. Lo había conseguido, una poderosa sensación de libertad invadía mi cuerpo, me creí capaz de todo.

De repente volví a la realidad al percibir que gritaban mi nombre. Era mi turno, experimenté esa sensación de culebras en el estómago de cuando la adrenalina, el miedo o los nervios se apoderan del cuerpo. Mientras remaba hacia el instructor, pude ver cómo Armindo tomaba una ola gigante entre gritos de júbilo, un instructor remaba hacia mi riéndose “Qué loco! Esa ola estaba bien grande mae!

A los pocos segundos, nos sorprendió una gran ola que rompía a pocos metros de distancia poniéndonos en peligro, mi instructor remó hacia ella y desapareció bajo la espuma. Entonces recordé la estrategia de Ciccio “Laura, cuando la ola es muy grande, no siempre voy a estar cerca para ayudaros, lo que tenéis que hacer es bajar de la tabla y bucear la ola, sumergiendo la cabeza lo más posible, para que la espuma pase por encima del cuerpo. Buceáis una ola, buceáis dos, a la tercera os agarráis a la tabla y os salís. Cuando estéis bajo el agua, tranquilos, sólo van a ser unos segundos, no os agobiéis, cantad mentalmente una canción feliz”.

Solté la tabla, cogí aire, me sumergí hasta lo más profundo y noté toda la fuerza de la espuma pasando sobre mi. Buceé en dirección a la superficie, abrí los ojos y vi que mi cabeza ya estaba muy cerca de la luz. Antes de sacar la cabeza noté un tirón de mi tobillo izquierdo donde tenía colocado el invento. Otra vez me encontraba cabeza abajo, mi diafragma se comprimió, pues ya estaba preparado para una bocanada de aire, ahí es cuando pensé en mi canción feliz <‘cos every little thing is gonna be alright>. Me impulsé hacia la superficie, cogí aire, al fin a salvo. Sin embargo, rápidamente me di cuenta de que otra ola, esta vez más grande, se aproximaba.

No me daba tiempo a recuperar la tabla así que me preparé para bucear otra vez. Cogí aire. Hundí mis brazos, cabeza y, ya era demasiado tarde, la ola me empujó y volteó una y otra vez a su antojo. Noté cómo perdía el control de mi mente, no me acordé de mi canción feliz. Sin oponer resistencia, esperé a que todo pasase. Al salir a la superficie, busqué con la mirada al instructor y grité su nombre. Las olas me habían arrastrado lejos de donde estaba y ni siquiera podía verle. Tosí y eructé agua, me subí a la tabla. Por fin vi a otro instructor que me llamaba, así que fuí hasta él. Tan pronto como lo alcancé me pidió que me girase en dirección a la playa, y me gritó “YA VAS CON ESTA, REMA A LA IZQUIERDA!“, remé, sentí como la ola me succionaba y me elevaba, remé más, “POP UP!!

Me levanté en la tabla y me vi bajando la ola a toda velocidad como en una caída libre, con la adrenalina a tope me concentré para no caerme y recordar los pasos: me agaché para no perder el equilibrio y coloqué los brazos en posición, indicando la dirección hacia la izquierda donde me dirigía, el peso sobre mis rodillas y mirando la playa. Sólo surfeé unos cuantos segundos en los que juro que me recorrió una sensación de locura, alivio y felicidad.

Tras perder el equilibrio caí al agua, como estaba lejos de la playa y no daba pie en el fondo, me di prisa en subirme de nuevo a la tabla y tumbada sobre ella me deslicé sobre la espuma hasta la orilla. Llegué sin aliento, sonriendo y lejos de mi punto de referencia, agradecida de estar en tierra firme. Caminé hasta el resto de compañeros que me devolvieron la sonrisa e hicieron el saludo surfero, al parecer fue una gran ola.

GOPR0274

Nuestro taxista nos esperaba, llevaba el bañador puesto porque acababa de salir del agua. Subiendo su pequeña tabla al taxi nos preguntó “amigos, qué tal el surf?“, y todo el mundo empezó a hablar en un bullicio de gritos de asombro y carcajadas. Mientras tanto en el taxi sonaba <don’t worry about a thing ‘cos every little thing is gonna be alright>.

Es increíble cómo hay veces que unos pocos segundos vividos se quedan en tu memoria para siempre. Sólo unos segundos, una ola, eso fue todo. Ahora entiendo por qué determinados deportes son extremadamente adictivos, sobre todo cuando conllevan  esfuerzo y sacrificio. Recordar estas vacaciones en Costa Rica me devuelve una sobredosis de emociones que me causaron las distintas experiencias que vivimos allí, especialmente haciendo surf en Santa Teresa, cuando estuvimos a merced de las fuerzas de la naturaleza, en la que nos mostró su cara mística y bella, pero también nos puso a prueba sin piedad, dejando claro que sólo somos un diminuto elemento prescindible.

gopr0324

Si viajas a la costa oeste de Costa Rica estas son mis recomendaciones:

  • Visita Santa Teresa en la Península de Nicoya, pueblo surfero con fantásticas playas y gente de todas las nacionalidades.
  • Prueba los pasteles de The Bakery y la parrilla de Casa del Mar en Santa Teresa.
  • Alójate en el campamento de Surf en LaPoint en Malpais.
  • Visita el pueblo de Montezuma y haz una caminata con baño incluido en las preciosas cascadas.
  • Baila reggaeton en el Ferry de Puntarenas a la península de Nicoya, asegurada la fiesta en estos ferries que llevan la música a tope.
  • Lánzate por las tirolinas más largas de latinoamérica y una visita guiada al bosque nuboso en Monteverde. Puedes hacerlo por tu cuenta pero con guía se ven muchos más animales, incluidos quetzales.
  • Come el auténtico “casado” en una de las pequeñas sodas de carretera.

Para conocer a Ciccio haz click aquí

Si en cambio, quieres escuchar el grito que pegué al tirarme como tarzán en Monteverde haz click aquí

img-20190529-wa0008

Del Caribe al Pacífico: Costa Rica (parte 1)

Gustavo fue quien nos recibió en el mostrador de alquiler de coches nada más aterrizar en San José.  Ya lo vimos atender al cliente anterior, y enseguida nos dimos cuenta de que es ese tipo de empleado que utiliza el miedo para incrementar las ventas. Se llama “upselling” le dije a Armindo mientras escuchábamos a Gustavo hablar de carreteras horribles, ladrones de coches, delincuentes que provocan accidentes y que conducen sin seguro.
 
Esperábamos nuestro turno un tanto nerviosos pues ya sabíamos que Gustavo supondría un gasto extra con el que no contábamos. En estos casos es cuando Armindo pone en juego todas sus dotes sociales y de persuasión y yo le dejo hacer: “Gustavo! yo tengo un hermano que se llama Gustavo! todos los Gustavos son buenas personas!” Sonriendo nos preguntó a dónde nos dirigíamos, “al Caribe!” dijimos confiados en que el Caribe es lo más pacífico, placentero y relajante que te puedes imaginar. “AH! entonces tendrán que manejar por el Cerro! tengan mucho cuidado porque a veces hay niebla y es bien peligroso. Sobretodo si no conocen la carretera y si se les hace de noche es mejor que paren hasta que pase un carro de acá y ustedes lo siguen porque es bien difícil esa carretera…” Con 70 euros menos en el bolsillo que no habíamos previsto, salimos de la oficina con nuestro 4×4 para meternos en el bullicioso tráfico de San José y gracias a las laberínticas direcciones de Google Maps llegamos al cerro anocheciendo.
 
Agarrada al asidero del copiloto me encomendaba a los santos mientras Armindo pisaba el acelerador para que el viaje se hiciera más corto. Así es como nos dirigíamos al Caribe, tras más de 30 horas sin dormir, con la cara de dos yonkis con abstinencia; los ojos desorbitados y la boca seca. Nos sentíamos unos kamikaces cruzando como balas la zigzagueante carretera Braulio Carrillo, que une San José con Limón. Los 40km a través de la espesa y oscura jungla por carreteras sin marcas, niebla intermitente, esquivando cocos y otros obstáculos se me hicieron interminables. Las fuertes lluvias y el continuo flujo de camiones que nos deslumbraba pusieron mis nervios a flor de piel.
 
Llegando a Guápiles, cuando por fin se acabó el infierno del cerro, mandé parar el coche en una “soda” y confesé que quería una habitación, un baño y un vaso de agua. Con más de dos horas de coche por delante, el calor y la gran humedad me golpearon la cara y fue la primera vez que me acordé que estábamos de vacaciones, y a la vez me invadió la incertidumbre de no saber si iban a ser como me las esperaba. Tras el descanso, el baño y el agua, más la ayuda de Armindo que es mi “personal coach”, me sentí de nuevo con ganas para seguir el viaje y llegar a nuestro Airbnb en Puerto Viejo.
 
Escribí a nuestro anfitrión un whatsapp y no tardó la respuesta “Aquí les esperamos despiertos” Volví a sentir que las cosas estaban bajo control.
 
IMG_5101
 
La casita de Jimmie y Mina se encuentra entre dos colinas cubiertas por la selva, es un hogar humilde pero alegre, y con todo lo básico. Al llegar, Jimmie nos enseñó el baño y  al ver nuestra penosa presencia y pocas palabras, enseguida nos dejó a solas en nuestra habitación para que pudiéramos descansar. Sobre el cabecero de la cama, se encontraba una ventana únicamente cerrada por una mosquitera. Los ruidos nocturnos de la selva invadían toda la habitación: grillos, cigarras, ranas.
 
En dos segundos me quedé dormida y soñé con una casa en la jungla, en una noche sin luna, comencé a escuchar unos terribles aullidos. Al principio se oían muy bajito con lo que deduje que las criaturas estaban lejos y no había peligro, pero poco a poco noté cómo el volumen iba subiendo. Se estaban desplazando hacia nosotros. No podía imaginar qué tipo de criatura producía esos ruidos guturales que me aterrorizaban. A los pocos minutos los gritos eran tan fuertes que parecía que provenían directamente del exterior de nuestra ventana, el volumen era tan alto como estar en un concierto de death metal. El miedo me hizo saltar de la cama para dirigirme al lavabo. Al encender la luz una cucaracha corrió a esconderse en la sombra de la puerta. Sentada en el váter me preguntaba qué otros seres me observaban desde las sombras. Corrí de vuelta a la cama y me quedé allí deseando que pronto se hiciera de día.
 
En la mañana me levanté pregúntame si lo que había sucedido la noche anterior era sueño o realidad. Salí a la puerta, la luz pasaba entre las palmeras, el canto de los pájaros era lo único que se escuchaba. Nos sentamos a la mesa de la cocina donde Jimmie nos preguntó qué tal habíamos descansado, “ayer escuché unos ruidos, unos animales…”, se rió “Ayer les quise decir, pero ustedes estaban muy cansados, son “congos”, monos aulladores, son chiquiticos y herbívoros, no se tienen de qué asustar. Los grupos de congos “cantan” para comunicar su localización y dirección a otros grupos de su especie mientras se desplazan, se pueden oir desde varios kilómetros de distancia, son bien ruidosos”. Por fin me relajé, decidí disfrutar del desayuno y no pensar en qué otras sorpresas nos deparaban en nuestro viaje.
IMG_5066
 
Mina nos sirvió el Gallo Pinto, un plato que consiste en arroz con frijoles, plátano frito y huevo, acompañado de una salsa que llaman natilla. Sin duda lo mejor de aquellos desayunos no era la comida sino la compañía de nuestros anfitriones y su amena conversación donde nos iniciaron en la cultura tica:
 
Nos contaron que se sienten orgullosos cuando se les llama ticos, y que fue la gente de otros países quien les puso ese nombre, pues el tico es un personaje humilde, al que le preguntan “¿usted tiene carro?” y responde “bueno, tengo un carritico bien viejito”, o si le dicen “¿usted tiene casa?” responde “Tengo un ranchitico”.
 
IMG_5093
 
Los días que pasamos en el Caribe los vivimos con lluvias, suerte que rápidamente nos fuimos contagiando del buen rollo tico, al estilo Pura vida. Pura vida te recuerda que hay que disfrutar del momento y tomarse el día a día con serenidad, sin preocuparse demasiado. Pura Vida es el eslogan de Costa Rica y también refleja la filosofía del tico. Lo escuchamos constantemente en nuestro viaje con diversos usos, como saludo, como agradecimiento, como expresión de placer: “Estas olas son pura vida, mae!”
 
La costa del Caribe sur es la región donde se concentra una gran comunidad afro-caribeña, trabajadores jamaicanos llegaron a este lugar hace más de 100 años para construir las vías del tren y trabajar en las bananeras. A consecuencia de una gran epidemia en los árboles de cacao muchos locales vendieron sus granjas a buen precio y la mayoría fueron compradas por extranjeros; suizos, gringos, alemanes, italianos, con esto comenzó una mejora en las carreteras y un auge en el turismo que atrajo a surfistas y aventureros, algunos de estos también se quedaron enamorados del ritmo de vida y la magia del lugar y las gentes.
 
Si visitas esta parte de Costa Rica déjame que te recomiende 5 cosas que hacer donde encontrarás la esencia de este lugar:

 

  1. Pasea, ve animales y haz snorkel en el Parque Nacional de Cahuita
  2. Broncéate y prueba una “pipa” fresca en la playa Punta Uva
  3. Compra fruta en uno de los puestos de carretera y bébete unos “jugos” en una de las numerosas “sodas”
  4. Explora el refugio de vida silvestre de Manzanillo
  5. Pasea por los puestos callejeros de Puerto Viejo, disfruta del ambiente rasta con una cena caribeña en la “soda Tamara” y luego deléitate con la música en vivo y las preciosas vistas a la playa en el bar “Puerto Pirata”
Cualquier tristeza, susto o problema, parece estar muy lejano después de visitar playas paradisíacas, bucear entre corales y peces, pasear en la jungla observando los monos, perezosos y pizotes. Y si tras todo esto te sientas en Puerto Pirata a escuchar reggae en directo mientras observas el atardecer caer sobre el mar y bebes un “coco loco” verás que todo ha merecido la pena y te sentirás Pura Vida.
 
 
Estos días fueron muy especiales, excitantes y divertidos para nosotros porque durante una cena caribeña en la soda Tamara, Armindo y yo nos comprometimos.  
 
********
 
Quieres oir a los congos? Click aquí
 
No te pierdas el próximo post donde te contaré nuestra experiencia surfeando en el Pacífico y sobrevolando Monteverde.
 
IMG_5098
gopr0073
gopr0083
gopr0103
 
 
 
 

La no evidente gastronomía irlandesa

La cocina ha sido algo central en la vida de mi familia, y también en la mía. Desde siempre he sido un poco glotona y he sabido deleitarme con la comida. No es broma! A los 6 años ya les decía a mis padres, “cuando volvemos a comer esas piedras negras?” me refería a los percebes! y el día de noche buena podría ganar la carrera a cualquier pinche de cocina pelando gambas. Las grandes paellas que cocinaba mi padre en agosto, seguidas por una sobremesa de guitarras y cantos, son preciosos momentos que guardo en mi memoria como los más felices de mi infancia.

Después de varios años de vivir entre España e Italia, me mudé a Irlanda y como os podéis imaginar, en cuanto a la comida, Irlanda me dejó muy descolocada.
Algunos lo llaman el país de la patata, y no les falta razón: un día eligiendo acompañamiento para mi Shepperds pie (un pastel de carne de cordero y puré de patata) me ofrecían a escoger dos: patatas cocidas, patatas fritas, o asadas. En otra ocasión, los compañeros de Armindo  insistieron en que probara el sandwich de mantequilla con patatas de bolsa (patatitas Tayto) delicatesen irlandesa, no te lo crees? mira el video. Cuando no están comiendo patatas están comiendo leche con avena (oats), o bebiendo cerveza! Finalmente, otra de las cosas que realmente me chocaron fue el ver a personas ancianas en restaurantes de comida rápida.
Pero eh! este artículo no trata de poner a parir la cocina irlandesa! sino de lo que tiene Irlanda que ofrecer.  Sin embargo aquí no es fácil saber cuáles son los mejores productos o platos irlandeses, especialmente para un paladar exquisito! Todos conocemos el Irish stew, estofado irlandés, o el irish breakfast, desayuno irlandés y el fish and chips, y por su puesto la Guinness pero a parte de estos ¿qué más podemos probar en Irlanda?
Después de casi 5 años en este país, he ido elaborando una lista de exquisitos productos y platos irlandeses. En esta búsqueda he aprendido una cosa; Irlanda es un país que valora lo artesano, local y lo orgánico. Si vienes a visitar esta isla estas son mis recomendaciones:
Para desayunar has de probar el White pudding; es un tipo de morcilla, la hay blanca o negra pero mi favorita es la blanca de Rosscarbery, una pequeña empresa familiar en el oeste de Cork. La morcilla tradicionalmente se come en el desayuno acompañada de los otros elementos del Irish breakfast; salchichas, huevos, bacon y vegetales, pero está buenísima en cualquier ocasión.
IMG-20180422-WA0000
Y si no te apetece carne en el desayuno elije salmón ahumado orgánico; varias pequeñas empresas como Burren Smokehouse o Ummera Smoke products, ahúman salmones y otros pescados como caballa y trucha. Al probarlos puedes notar que la calidad hace la diferencia. Una buena tostada de salmón con aguacate es un desayuno 10.
Para el aperitivo, Ostras! Los buenos comensales irlandeses adoran las ostras, y en ellas vas a encontrar el reflejo de las puras y vírgenes costas irlandesas. Las puedes degustar en bares, granjas, festivales y mercados, yo las como en el English market en Cork, en la misma pescadería, pues me parece una experiencia auténtica hacer una pausa en las compras para comer algo tan refrescante mientras observas el bullicio del mercado.
Para el almuerzo te aconsejo un Sandwich de cangrejo y unos mejillones; si estás en la costa el crab sandwich es algo que deberías probar, sobretodo si visitas Baltimore en The Bushes o en Crockhaven cerca de Mizen Head en el Oeste de Cork. La receta irlandesa de mejillones los elabora con una salsa marinera a base de ajo, cebolla, mantequilla y vino blanco. Y de postre que mejor que unas fresas de Wexford, pequeñas y sabrosas me atrevo a decir mejores que muchas que he probado en España!
IMG-20180512-WA0000

Para la cena, Sopa de pescao; fish chouder. Los mediterraneos nunca añadiríamos al pescado ingredientes como leche y mantequilla, pero esos sumados a la patata conforman la base de esta rica sopa. Y como siempre aquí una buena sopa v acompañada de una rodaja de pan de soda y mantequilla otra delicia de este país. Sabes que la mantequilla es el primer producto que Irlanda exportó al resto del mundo? y aún hoy es uno de los productos con mayor exportación sobretodo a Europa y Estados Unidos siendo Kerry Gold el top de ventas. El hecho de que las vacas irlandesas pasen todo el año en los pastos comiendo hierba siempre verde hace la diferencia.

Y tras la cena qué mejor que ir al pub a escuchar un poco de música tradicional? Aquí te recomiendo pedir cerveza, whiskey, ginebra o hidromiel: la cultura cervecera es algo evidente, en muchos pubs encuentras decenas de diferentes variedades de cerveza. Mi recomendación es que donde fueras… fíjate en lo que beben los locales y pide lo mismo! Si vas a Dublín será Guinness, en Cork Murphys o Beamish, si te gusta la roja prueba la Smitwicks red ale o la Rebel red de Franciscan Well. En cuanto al whiskey, a diferencia del escocés que usa la cebada malteada, el whiskey irlandés usa mitad malteada y mitad normal, lo que le da un gusto más ligero y menos ahumado, está genial para paladares poco acostumbrados. En Cork o en Dublín te aconsejo visitar la destilería de Jameson, o en el norte de Irlanda la de Bushmills. También aquí se producen buenas ginebras a destacar la de Dingle. Y finalmente quien quiera probar algo dulce y único, recomiendo buscar la Hidromiel, en concreto Kinsale Mead y si te gusta, puedes hacer un tour por su micro-destilería.
En los últimos años Irlanda ha estado generando, reconociendo y promoviendo una cultura culinaria que genere riqueza y que atraiga el turismo. Las últimas generaciones de productores, artesanos, críticos y chefs están ayudando a cambiar el curso de la tradición culinaria aportando un enfoque revolucionario que sin duda hará que la cocina y los productos irlandeses tengan un lugar reconocido a nivel mundial. Pero de momento hay que estar aquí para buscar, probar y disfrutar.

6B64BA7C-DEDA-4FE6-B3BB-956682CEEED8

 

Surfeando con los vikingos

Donegal no es precisamente el lugar que te imaginas para ir a hacer surf, sobretodo en el mes de Noviembre! Es una región remota situada en el noroeste de Irlanda, sembrada de aislados y pequeños pueblos, largas y salvajes playas, carreteras estrechas y costas serpenteantes. Y además es el sitio ideal (en Irlanda) para surfear y conocer una parte de la historia del surf de esta isla esmeralda.

En este lugar de la isla la música folk se mezcla con la sal del mar, el calor de los pubs y la cerveza negra. Nunca faltará un lugareño que te cuente una historia de una juventud indómita y alegre.

donegal

En nuestro viaje la suerte se nos apareció en el momento que conocimos a Anthony, nuestro anfitrión de Airbnb. Anthony nos acogió en un pequeño y frío “cottage” de piedra con dos chimeneas que enseguida pusimos a funcionar. Anthony no se sorprendió que en pleno Noviembre, y ola de frío, visitáramos la zona con el propósito de coger las mejores olas de Irlanda “Ya estamos curtidos” le dijimos alegres. Dominaba la estancia un ambiente rústico y acogedor, y sobre la chimenea la imagen de un hombre barbudo que tocaba un violín nos llamó la atención. Era el cartel del festival de música folk de Ballyshannon, fundado por Anthony y su amigo Barry hace 42 años y que hoy es el festival folk con mayor trayectoria de Irlanda. Anthony nos propuso que si queríamos consejo sobre donde coger olas fuésemos a hablar con Barry.

download

Al día siguiente sedientos de mar y olas, nos apresuramos a la playa de Tullan con nuestras tablas sobre el coche y un frío que pelaba. Enseguida nos dimos cuenta que no era el día ni el lugar para hacer surf. Nadie en el agua y mucho viento. Pero Armindo no es uno que se achanta facilmente, así que se zambulló rápidamente en aquellas aguas  y después de 20 minutos de lucha contra corriente salimos de allí fríos y enfadados hacia Bundoran, en busca de consejo surfista, olvidando la recomendación de Anthony.

Bundoran, la capital del surf Irlandesa, es un pequeño pueblo dedicado al turismo vacacional y las escuelas de surf. El surf es tan importante para la economía de la zona que tiene incluso un monumento apuntando al sitio donde sale el pico de la mejor ola “The Peak”, que una vez estuvo en peligro por el proyecto de la expansión del puerto pesquero y fue defendida por la gente local que vio cómo el surf les traería un futuro más próspero.

En busca de un supermercado llegamos a Ballyshannon y de nuevo encontramos a Anthony, a quien contamos nuestra desventura en la mañana y otra vez nos animó a visitar a Barry, que de hecho despachaba en una tienda de artesanía a escasos 30 metros de donde estábamos. Así es como sin otra intención que la de agradar a nuestro amigo entramos en la tienda de Local Hands donde encontramos a Barry Britton, en Ballyshannon.

Me encantaría explicar fielmente quién es Barry Britton, pionero del surf en irlanda y fantástico artista, especialmente en el arte de la ilustración. Con sus pequeñas gafas y larguísima barba blanca, tras la mesa de la tienda de artesanías no parece más que un anciano con un “minijob”, pero en cuanto se levanta de allí, notas la coleta, las pulseras, su forma de hablar y carisma, en seguida te das cuenta que estás ante el “gran Kahuna”.

Barry nos contó cómo su madre introdujo el surf en irlanda a mediados de los 60, cuando trajo las primeras tablas de surf para los huéspedes del hotel de Rossnowlagh, tras un viaje a California. Barry y sus 4 hermanos en seguida se dieron cuenta de la diversión que traían aquellas tablas y se apoderaron de ellas. El surf hechizó a la familia hasta el punto de que el padre montó el “Surfers Bar” al lado del hotel y tras eso el primer Intercounties Surfing Contest de Rossnowlagh, que todavía se celebra hoy como un evento anual y para el cual Barry ha diseñado los carteles desde 1973. Hoy gracias a estos pioneros la zona es conocida internacionalmente por el buen surf.

A lo largo de los años los carteles de Barry, tanto los del concurso de surf como el festival de música folk, se han convertido en artículos de colección por su originalidad y belleza. Para conocerle, puedes acercarte a su estudio en la playa de Rossnowlagh, pero ten en cuenta que si hay buenas olas te lo encontrarás cerrado con el cartel de “Gone Surfing”.

Tras el consejo de Barry, esa tarde nos dirigimos a Rossnowlagh y nos emocionamos por fin al ver los primeros surfistas en acción. Rossnowlagh es una playa larguísima a la cual puedes llegar a la arena en coche. Es conocida por sus olas largas y suaves, perfecta para surferos que empiezan o para los que quieren mejorar en técnica.

El último día, volvimos a Tullan en el mejor momento. Surfistas de diferentes nacionalidades corrían arriba y abajo en el aparcamiento, pero ninguno tomaba el camino de la playa. Sorprendidos, decidimos seguir a uno de ellos que corría con el neopreno y un “pincho” bajo el brazo. Nos llevó hasta un sitio llamado los puentes de las hadas, donde hay una bajada por el acantilado. Después de una gran ola lo vimos saltar al agua y más allá le esperaban otros 6 o 7 “pros”. Bajo el acantilado una corriente que te arrastra mar adentro es usada por los surfistas para acercarse al pico de la ola. Allí nos quedamos contemplando aquel espectáculo un buen rato, de alguna manera uno siempre olvida la cámara en los mejores momentos, pero soy de las que piensa que es mejor grabar los buenos recuerdos en la retina.

En la misma zona se encuentran otras muchas playas para explorar, y por supuesto también hay lugares de gran interés turístico como los acantilados Slieve League, los más altos de Europa. No tuvimos ocasión de ver a nadie surfear en “the peak” en Bundoran por lo que nos encantaría volver. Quizás la próxima vez para el festival folk de Ballyshannon, pero lo ideal sería viajar en furgoneta y pernoctar en Rossnowlagh, un sueño que está por llegar, y si la suerte sigue conmigo no será en un tiempo muy lejano!

imag1449imag1450imag1455img_4498img_4487img_4510img_4530

PS. Si te quedas con las ganas de ver a Barry y otros pros en las olas de Donegal puedes ver este video 

 

 

 

 

 

Portland

Una de las mejores cosas que me han pasado en 2018 fue viajar a Portland, Oregon. Me mandaron por un viaje de trabajo a las oficinas de Airbnb, y la coincidencia fue brutal porque hacía un tiempo que soñaba con visitar Oregón, pero no creía que se hiciera realidad tan pronto!!

Tenía ganas de ir porque Portland es el caldo de cultivo perfecto para la cultura de las tiny houses, y muchos de los videos a los que soy “adicta” se rodaron allí (ahora me aficioné a los que viven en campers y muchos también son de Oregon!!)

Portland se conoce como la ciudad de las rosas “The city of Roses”, y la gente de Portland es conocida como los raros “weirdos” y bohemios. La verdad es que la ciudad es un crisol de culturas donde conviven artistas, yoguis, fumetas, “foodies”, ecologistas, leñadores “lumberjacks”, ciclistas, hipsters, granjeros, nudistas… y te aseguro que he visto todos los tipos en menos de 10 días.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

En el caso de que visites esta parte del globo no te puedes perder:

  1. International Rose Test Garden con más de 600 variedades de rosas es un gusto para los sentidos. La mejor época para visitarlo es junio cuando lo podrás ver florido y rebosante de color y perfumes.
  2. Voodoo Doughnuts es una tienda de donuts unica! Los donuts están buenísimos y el menú de sabores es de todo menos aburrido. No vayas sólo por los donuts sino por la experiencia! The magic is in the hole!
  3. El mercado del sábado y el waterfront. El mercado de comida y artesanía de los sábados por la mañana es genial para visitar el paseo del río. Suele haber actuaciones de música y otros artistas callejeros que te animarán el día. Muy buen ambiente.
  4. Pearl District y NW 23rd Avenue son dos zonas muy guapas para caminar, ver tiendas y tomar algo en una de las cervecerías artesanas. Aviso: son un poco hipster
  5. Powell’s City of Books en Burnside es la tienda de libros nuevos y usados más grande del mundo. Ocupa una manzana entera y está entre el centro de la ciudad y el Pearl district. Para perderse!
  6. Portland Art Museum viernes después de las 5 la entrada es rebajada, tienen una colección muy interesante sobre el arte de los nativos americanos.
  7. Laurelhurst Park, te sorprenderá por lo verde que es. La naturaleza es muy exuberante dentro y fuera de la ciudad y a veces tienes la impresión de estar en un bosque urbano. Además Portland tiene más de 4000 hectáreas de parques, uno de ellos Laurelhurst park en el barrio de Laurelhurst rodeado de preciosas casitas es un lugar tranquilo, seguro y entretenido pues suele haber gente haciendo todo tipo de actividades: acrobatic yoga, pompas de jabón gigantes, tai chi, barbacoas, “corn hole”, frisbie… No verás a la gente charlando, leyendo un libro o simplemente relajándose, los verás jugando!
  8. La costa de Oregón es impresionante, la naturaleza y los paisajes te dejan con la boca abierta. Cannon beach es una parada obligada. Es un pequeño y pintoresco pueblo con tiendas y restaurantes muy bonito y con una playa impresionante donde se rodaron películas como los Goonies, Twilight o Liberar a Willy, entre otras.
  9. Multnomah falls, son unas cascadas situadas al noroeste de Portland a 30 minutos de la ciuad en bus o coche. Lo mejor si vas a visitar estas cascadas es dedicar un día entero a hacer un tour por el río Columbia bien en coche o bien en un tour con guía, como hice yo, al ir sólo es la mejor opción. Al hacer el tour empezando en Multnomah, puedes visitar más de 10 cascadas y fantásticos paisajes.

Para mi gran sorpresa Portland también está llena de buenas opciones para comer. Los personajes locales repelen la comida rápida y tengo que decir que no vi un solo Mac Donalds, KFC o  Burger king!! En general son amantes de la buena comida y se ponen serios con la calidad de vida y la sostenibilidad (por eso encontrarás muchas opciones en cuanto a comida y productos orgánicos, veganos, gluten free etc)

Mis recomendaciones; Lardo, Nostrana y the Zipper.

También me sorprendió muchísimo que el supermercado más expandido en la ciudad es Wholefoods, especialista en la venta de productos orgánicos y con una filosofía de no vender productos con sabores, colores, conservantes o dulcificantes artificiales, además de ofrecer calidad y preocuparse por respetar la comunidad y el medio ambiente. 

La única decepción que me llevé de Portland fue ver la cantidad de gente sin hogar y con problemas que hay en la ciudad y en especial en el centro. Es muy triste y grave el problema nacional, sin embargo la crisis de la vivienda ha incrementado el número de personas sin hogar en Portland aunque la ciudad hace mucho trabajo comunitario para construir estrategias que ayuden a acabar con este problema, se ve que todavía queda mucho por hacer. 

Pero en general me llevé una gran impresión de la ciudad y alrededores, y me sorprendió el estilo de vida saludable y alegre de la gente que encontré. Sin duda volveré a Oregón para poder visitar otras muchas cosas que no me dieron tiempo de ver, eso si, la próxima vez, sin horarios de oficina. 

Buscando a las heroínas

Hace un tiempo que decidí que quiero leer más libros escritos por y con mujeres, más series y pelis con ellas contando su historia, y quiero saber más sobre personajes reales que me inspiren en mi día a día. No es fácil, aunque cada vez hay más, pero sobretodo me dieron muchas más ganas de hablar de ello tras leer una de las últimas novelas que me prestó una amiga, El caso de Harry Quebert. Una mierda de elección sobretodo si estás buscando el propósito anteriormente mencionado (el libro se lo pedí yo porque me gustaba el escritor, mi amiga no es culpable de nada), pues la novela trata a todos los personajes femeninos como estúpidos, frívolos, vacíos, etc. vete a la mierda Joël Dicker! 

Así que yendo al grano ya, aquí debajo voy a dejar una pequeña lista de algunas de las mujeres y las obras que me han inspirado últimamente:

  1. Lulastic and the hippy shake. Lucy es  bloguera, youtuber, escritora, organizadora de eventos… Esta mujer, un nuevo tipo de hippy moderno, es en tantas maneras un modelo a seguir (para mi). Revolucionaria y radical en su manera de criar a sus hijos, de consumir, de vivir… Habla sobre temas relacionados con: autosuficiencia energética y sostenibilidad, ecología, educación, independencia económica,  vivir en un yurta, relaciones personales, círculos lunares… 
  2. Kirsten Dirksen, es youtuber, trabaja vídeos sobre vivir de forma sostenible, vivir sencillo, vivir pequeño. En sus vídeos la filosofía de vida está ligada a la arquitectura de diferentes familias que se construyen sus propias casas y viven de forma alternativa a la mayoría. Sus vídeos son muy inspiradores en cuanto a la posibilidad de vivir en mayor libertad y armonía con lo que nos rodea.
  3. Deforme Semanal un programa hecho por dos feministas combativas Isa Calderon y Lucía Lijmaer. Es un late night donde se habla de cultura, política y actualidad. Ellas lo sueltan todo y ponen a todos a parir, comentan todo lo que huele a casposo, machista, rancio y anticuado en la actualidad, y tienen unos invitados que no son para menos; Jelen Morales, Marc Giró, Patricia Sornosa, Christina Rosenvinge…
  4. Morder la manzana de Leticia Dolera es un libro que cuenta desde las vivencias cotidianas de la autora y sus amigas lo que significa ser feminista en la sociedad de hoy. Este libro me ha ayudado a querer ser abiertamente feminista y entender que el feminismo es una necesidad urgente para cambiar y revolucionar nuestra realidad del que todos debemos participar.
  5. La Viuda de los Van Gogh; la novela de Camilo Sánchez me permitió conocer la historia de la viuda de Theo Van Gogh, el hermano del pintor Vincent van Gogh. Ella, Johanna, es la artífice de que Vincent Van Gogh haya llegado a ser conocido como uno de los grandes artistas del siglo XX. Johanna, que no se merece el título de este libro La viuda de… Pues es como si hubiéramos conocido a los Van Gogh como el pintor cuñado de, o el marido de… (da que pensar) Vincent Van Gogh nunca se hizo famoso en vida y murió miserable y pobre. Gracias a Johanna, que supo apreciar el valor cultural de su obra pictórica y ligar su pintura con las cartas que Vincent envió a Theo, la obra de Vincent ha llegado a ser entendida y valorada como uno de los mejores artistas del siglo XX.  
  6. Barbijaputa el pseudónimo de una columnista, bloguera, escritora y colaboradora de radio que arrasa en las redes sociales con sus opiniones y críticas contra el machismo. Su sección en Carne Cruda Radio es una denuncia en clave de humor de los machititulares de la prensa. Feminazismo del bueno!!
  7. Calibán y la bruja de Silvia Federici. Este ensayo trata la transición de la edad media a la edad moderna con el nacimiento del capitalismo y el sistema de producción y cómo transformó la condición de las mujeres. Esa transición e imposición del poder del estado se realiza con una violencia extrema contra los que vivían de manera comunal y repartiendo sus riquezas, expropiando sus tierras que eran comunes, conquistando nuevos territorios, comerciando con esclavos y reprimiendo otras formas de vida. Esta transición tuvo una lucha especial para controlar el rol de las mujeres. En el sistema de producción y capitalismo se devaluó la posición de la mujer y se sometió la mujer al hombre. Federici también analiza la quema de brujas como uno de los métodos usados para la expropiación del cuerpo  y de los saberes de las mujeres y el control sobre su reproducción.

Por supuesto tengo muchas más, Ruth y Mel con su proyecto de Galz Gone Wild, grupos de mujeres en excursiones por Irlanda, Alice Phoebe Lou, música, Eva García Saenz de Urturi y su novela El silencio de la ciudad blanca, Vanilla Icedream el proyecto de una chica alemana que viaja sola en su furgoneta (actualmente en Asturias!)…. y muchas más, pero no es suficiente! Quiero más!

A vosotros qué heroínas os inspiran? Dejad comentarios sobre libros, series, programas, o lo que sea! Lots of love!

29541060_10215350965464818_650937152539594870_n29512531_844640855715153_5252896834012227649_nIMG_3614

IMG_3750